DESIGN THINKING: La innovación como estrategia y no como casualidad

DESIGN THINKING: La innovación como estrategia y no como casualidad

La innovación es el sueño de todos. En un mundo tan cambiante como el nuestro, donde la competencia es férrea, parece ser la solución para captar más clientes y hacernos la vida más fácil… parece sencillo, ¡pero no lo es!

Innovar sigue siendo un reto que parece insuperable para las empresas, sobre todo porque la forma tradicional de hacer negocios ha cambiado. Actualmente la sustentabilidad parece ser la apuesta de las empresas, pero necesitamos nuevas opciones que balanceen las necesidades de los individuos con los de la sociedad, sin dañar la naturaleza, como si fuera un todo, y que dichas opciones se reflejen en forma de nuevos productos, servicios o estrategias.

Pareciera que tener una idea nueva resulta ser más el resultado de la casualidad que del seguimiento de un método, pero si lo dejamos todo a la casualidad tendríamos que sentarnos a esperar a que otra idea brillante casualmente llegue.

Entonces, ¿qué método podemos emplear para concebir nuevas ideas?

La respuesta es: Design Thinking. A través de este método, podemos dejar la casualidad de lado y hacer de la innovación nuestro faro para poder ofrecerle al cliente las mejores y reales alternativas a sus necesidades, dentro de un marco de trabajo específico, sin dejar de lado lo estético ni lo económico.

¿Y qué es el Design Thinking?

Literalmente se traduce al español como “pensamiento de diseño”, y este diseño está específicamente enfocado en los individuos. Tener pensamiento de diseñador consiste en resolver problemas a través de la acción con lógica, imaginación, intuición, razonamiento y planeación, lo que nos permite visualizar el escenario ideal hacia el cual queremos llegar, donde los resultados beneficien al usuario final.

La aplicación del Design Thinking no se limita a un sector en particular, pues se trata precisamente de aplicar técnicas innovadoras en aquellos segmentos donde ya no se espera mucho. Por ejemplo:

Zara: están apostando por el uso de la realidad aumentada en varias tiendas para darle al usuario una experiencia tecnológica que pocas veces (o nunca) ha llegado a tener.

Apple: quienes han hecho del diseño, el minimalismo y la tecnología, los estandartes con los que, un segmento selectivo, sigue prefiriéndolos por su elevada calidad de productos.

BBVA: que cada vez producen cajeros más humanos y más rápidos, lo que acelera los procesos para que el usuario permanezca menos tiempo en ellos, por seguridad.

Todos estos casos han partido del análisis interno, de su situación y de la empatía hacia el usuario para producir soluciones reales. Así que ahora, ¡te toca a ti!

Aplica esta metodología en tu empresa, sin importar a qué sector pertenezca, y haz que la innovación de tus productos atraiga a más clientes. ¡Únete a nuestro curso Fundamentos de Design Thinking y aprende a pensar para concebir ideas innovadoras!

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